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CARTA DE PRIVILEGIOS (2)

La carta de 24 de noviembre de 1211, por la que Pedro II de Aragón “el Católico” concedió franquicia a la casa de la Orden del Hospital de Jerusalén de Molina y a los habitantes de Torre de la Junta, confirmada por los soberanos aragoneses posteriores.

                                                                                                                                                          Fortunato Martínez Sanz

                                                                                                                                   https://orcid.org/0000-0002-1596-4983

 

          En 1211, el rey Pedro II de Aragón[1] “el Católico”, concedió franquicia de diversos tributos al comendador de la casa Hospitalaria de Molina y, por él, a la Orden del Hospital de Jerusalén, y a los hermanos de la misma y a todos los hombres que habitaban y habitasen en el futuro en Torre de la Junta. La concesión de este privilegio se plasmó en la carta real dada en Daroca, a 24 de noviembre de ese año[2].

          Este “instrumentum franquitatis”, así denominado en la confirmación que concedió Jaime I “el Conquistador”, hijo de Pedro II, donde por tenor inserto, se transcribió literalmente la carta originaria de 1211, fue también confirmado por varios reyes aragoneses posteriores: el citado Jaime I en 1256 (Pedro III y Alfonso III no figuran), Jaime II en 1295, Alfonso IV en 1328 y Pedro IV “el Ceremonioso” por carta dada en Daroca, a 17 de septiembre de 1337.

          Posteriormente, hay una confirmación real aragonesa[3], sin encabezamiento, dada en Zaragoza a 5 de octubre de 1399, que, por la fecha de expedición, podría ser de Martín I, “el Humano”, y, en la que, curiosamente, ya no se cita a los “homines de Turre de la Iuncta” sino a los “homines de la Junta”, por lo que parece que se iba consolidando[4] el nombre actual de la población.

          La franquicia dada por Pedro II se circunscribía, en principio, a la exención a los habitantes de Turre de la Iuncta y a los hermanos de la casa Hospitalaria de Molina, de ciertos tributos: lezda, sobre la venta de mercancías en Aragón; peaje, uso y portazgo sobre el derecho de tránsito de las personas por los caminos o puertas de las poblaciones aragonesas. A los ganados de la Orden, se eximía de tributos sobre el pasto, como el herbaje y sobre el paso como el carneraje. La exención fue ampliada por Jaime I[5] al vino comprado en Aragón, bebida básica en la alimentación de la época, y a los productos de sus tierras (cereales, granos, etc.) y de sus ganados (lana, queso, etc.) que introdujeran en Aragón y a cualquier mercancía que comprasen en Aragón e importasen a Castilla.

          La carta de Pedro II, tiene relevancia para la historia local de La Yunta, por varias razones:

          La primera, porque es el documento escrito más antiguo de los que se conservan o se tenga noticia, en el que se cita a La Yunta, como núcleo de población y como lugar de señorío de la Orden del Hospital de Jerusalén, dependiendo de la casa del Hospital de Molina, que ya debía funcionar como encomienda, puesto que el privilegio se dirige a su comendador (“nostro dilecto commendatoris”).

          Con el paso del tiempo, sin que se sepa cuándo, la encomienda de Molina desapareció, es posible que para fusionarse o integrarse en la encomienda de Peñalén, lugar de la Tierra de Cuenca (actual provincia de Guadalajara). Pudo ser a partir de 1332 en que hay noticias documentales conservadas actualmente sobre ella[6], cuando La Yunta pasó a formar parte de la misma. En 1449[7] hay constancia documental de que pertenecía a Peñalén, y siguió así hasta 1802, año en que Carlos IV incorporó los señoríos de la Orden a la Corona de España.

          La segunda, porque el nombre con el que figura la población en el documento, es Turre de la Iuncta (Torre de la Junta), por lo se puede deducir que la torre[8] que se levanta junto a la plaza, restaurada actualmente, ya existía en 1211, ya fuera más o menos con el tipo constructivo y dimensiones que tiene hoy día, o con otros.

          En tercer lugar, porque la concesión de exenciones tributarias de los reyes aragoneses medievales a un enclave hospitalario situado en territorio castellano, pudo deberse a que, en esa época, la circunscripción territorial administrativa de la Orden del Hospital denominada Lengua de Hispania, abarcaba todo el territorio peninsular, ya que la Lengua de Castilla, no se independizó hasta 1462. También hay que tener en cuenta la especial relación que mantuvieron los reyes aragoneses con la Orden, a la que concedieron multitud de encomiendas en su territorio, en especial tras el testamento de 1131 de Alfonso I “el Batallador”.

          Y finalmente, porque la existencia de este documento en una fecha tan temprana como 1211, atestigua la posesión del lugar por la Orden del Hospital antes de la disolución de la Orden del Temple en 1312, por Clemente V, y desmiente la afirmación del cura párroco molinés D. Antonio Moreno Palacios[9] sobre la pertenencia previa de La Yunta a la Orden del Temple, y su adjudicación a los hospitalarios tras su disolución.

 

[1] Pedro II de Aragón, “el Católico”, (1178-1213), rey de Aragón (1196-1213), conde de Barcelona (1196-1213) y señor de Montpellier (1204-1213). Hijo de Alfonso II “el Casto” y de Sancha de Castilla. 

[2] Se conservan al menos 4 copias del texto, todas en la confirmación de Jaime I, una en el Archivo de la Corona de Aragón (ACA), Real Cancillería, Registro 862, fols. 53v-55r, otra en ACA, Real Chancillería Registro 476, fols. 187v-189r, otra en AYALA MARTÍNEZ, C. (comp.) (1995) “Libro de privilegios de la Orden de San Juan de Jerusalén en Castilla y León (siglos XII-XV)”, Editorial Complutense, doc. 207, p. 391 y otra en AGUIRRE, D. (1973) “El Gran Priorato de San Juan de Jerusalén en Cosuegra, en 1769”, Madrid, CSIC, pp. 40-41 y 182-183, La carta está datada en el año 1249 de la Era Hispánica o Era de Augusto, con lo cual hay que restar 38 años para convertir la fecha a la Era Cristiana. Aparte de esto, la data contiene un error evidente de un siglo al obviar una C.

[3] AYALA MARTÍNEZ, C. (comp.) (1995) “Libro de privilegios de la Orden de San Juan de Jerusalén en Castilla y León (siglos XII-XV), Editorial Complutense, doc.428, p. 689.

[4] Archivo Histórico Municipal de Daroca, (AMD) Actas Municipales, Sig. 1.2, 1449, diciembre 16, “Hermandad entre Daroqua et otros con Molina et otros”, fol. 204. Consta que en 1449 el poder notarial para la firma de esa hermandad se concedió al alcalde de las sacas (Juan de Peregua), que era el procurador del alcaide (Juan de Lechón) de la torre fuerte de La Yunta. “[…] Item, Johan de Peregua, por / si e como alcalde de las saquas e por los suyos, / e como procurador de Johan de Lechon, alcayde de la Junc- / ta, con procura fecha en Molina, a quinze dias de dezienbre / del dito anyo, por el dito Loys Ferrandez, scriuano, tes- / tifficada, e por los vezinos e habitadores de la Juncta,[…]”

[5] AYALA MARTÍNEZ, C. (comp.) (1995) “Libro de privilegios de la Orden de San Juan de Jerusalén en Castilla y León (siglos XII-XV) Editorial Complutense, doc.333, p. 546. Confirmación de Jaime I por carta dada en Calatayud, a 25 de junio de 1256, “[…] Similiter sint franchi el liberi de vino quod emerint in Aragon et portaverint ad bibendum ad opus sui, tantum necnon et de omnibus mercibus et rebus quibuslibet quas emerint in Aragon et reduxerint in Castellam, de precio rerum suarum predictarum que vendiderint in Aragon. […]” .

[6] GARCÍA LÓPEZ, A. (2010), “Peñalén y la Encomienda de la Orden de San Juan en el Alto Tajo” Aache Ediciones, Tierra de Guadalajara 76, p. 35.

[7] AMD, Actas Municipales, Sig. 1.2, 1449, diciembre 16, “Hermandat de entre Daroqua e otros con Molina e otros”, fol. 204. Es significativo que por Peñalén y por La Yunta firmase la hermandad el mismo representante, Juan de Peregua, “[…] Item, Johan de Peregua, por / si e como alcalde de las saquas e por los suyos, / e como procurador de Johan de Lechon, alcayde de la Junc- / ta, con procura fecha en Molina, a quinze dias de dezienbre / del dito anyo [1449], por el dito Loys Ferrandez, scriuano, tes- / tifficada, e por los vezinos e habitadores de la Juncta, et firmo el dito Johan de Peregua por los vezinos / e habitadores de Penyalen […]”

[8] Archivo Municipal de La Yunta. “Registro Protocolo de Escrituras y Autos Judiciales del Real Juzgado de La Yunta. 1760-1761”, fols. 150r-150v. La descripción de la torre en el Inventario de 1760 de los bienes y derechos de la Orden de San Juan en La Yunta, es la siguiente: “ […] Ytten vna torre fuerte antigua, echa de cal y canto a tapial, con vn sitio / o pedazo de tierra alrreedor, que esta sitia al poniente del verano de la / plaza publica desta villa, y tiene por su centro cinco suelos distintos, y el dicho sitio / al presente esta echo corral cerrado con paredes de piedra varro alrreedor, / excepto el poniente y cierzo que estan abiertos sin paredes, y surca al sa- / liente del ynvierno con la dicha plaza publica, por cuyo largo tiene treinta // (fol. 150 v) y cinco baras castellanas hasta la primera esquina del horno, y por detras acia / las eras llega a la calle que sube desde la Cruz de las Animas a la de la Amar- / gura, por donde tiene por largo treinta y tres varas, desde el moxon baxo que esta / a nuebe baras y quarta de distancia de la esquina de la dicha torre al ayre rre- / gañon hasta la esquina baxa de el herreñal de la Capellania del Padre Juan / Malo, y al saliente con dicho herreñal y el horno de pan cozer de dicha rre- / lixion, por donde no esta medido, y al poniente del ynvierno con la calle que / sale de la dicha plaza acia el camino de Embid, por cuyo ancho tiene trein- / ta y dos baras y media, y aunque en los apeos antiguos le dan por cabida nuebe / zelemines de tierra, de presente no se midio dicha cauida, por quedar excluydo / desta partida el sitio que cabe el horno, como adelante se expresara / […]”

[9] MORENO PALACIOS, A. (1762) “La Ninpha mas celestial en las márgenes del Gallo: la milagrosa aparición de Nª Sª de la Hoz, por D. Antonio Moreno Palacios cura párroco de Molina y abad de su Eclesiástico Cabildo”, Calatayud, Joaquín Esteban, Lib. 1 Cap. III., sostenía que los caballeros de la Orden del Temple fueron los dueños de la casa del Barranco de la Hoz " No se puede negar dice, porque así consta por antiguas escrituras" que la Ermita y la casa de Nuestra Señora de la Hoz estuvieron a cargo de los Caballeros Templarios, que gozaban en esta tierra de grandes posesiones y rentas; de ellos se dice que eran las fortalezas de Santiuste, lugares de Cañizares y Ventosa, así como, el lugar de la Yunta, antiguo pueblo del Señorío de Molina de Aragón y hoy Villa perteneciente a la Encomienda de Peñalén de la Orden de San Juan, porque muchos de los bienes de los Templarios fueron adjudicados a los caballeros de San Juan, que hoy llaman Orden de Malta.

CARTA DE PRIVILEGIOS (1)

La carta de 24 de noviembre de 1211, por la que Pedro II de Aragón “el Católico” concedió franquicia a la casa de la Orden del Hospital de Jerusalén de Molina y a los habitantes de Torre de la Junta, confirmada por los soberanos aragoneses posteriores.

Fortunato Martínez Sanz

https://orcid.org/0000-0002-1596-4983

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           La transcripción del documento de Pedro II, siguiendo la copia conservada en el Archivo de la Corona de Aragón, es la siguiente:

[…] Sit notum / cunctis quod nos Petrus, Dei gratia rex Aragonum et comes Barchinone, enfranchimus et franchos et liberos et in- / munes facimus uobis dilecto nostro commendatori domus hospitalis de Molina et per uos domui hospitalis / iherosolimitani et fratribus eiusdem, in perpetuum, omnes homines habitantes et habitaturos in Turre de la Iuncta, cum omnibus / eorum rebus habitis et habendis, ab omni lecda, pedagio, vsatico et portatico et ab omni etiam consuetudine / ueteri et noua. Preterea enfranchimus et franchos facimus, et penitus alienos omnes ganatos minutos et / grossos eiusdem domus hospitalis de Molina, quocumque et ubicumque sint, ab omni herbatico et carnatico / et eorum redemptione et demanda. Ita quidem quod predicti homines de Turre de la Iuncta et ganati omnes / grossi et minuti prefacte domus hospitalis de Molina per totam terram et donationem nostram, in eundo et / redeundo, et stando ab hiis omnibus et singulis quibus eos enfranchimus franchi sint liberi et exempti / et alieni ex toto. Nullus igitur merinus erbagiarius uel peagiarius, neque aliquis alius noster uel alienus / homo, audeat uel presumat numquam predictos homines de Turre de la Iunta neque res eorum aliquas / neque etiam ganatos aliquos ipsius domus hospitalis de Molina in aliquo loco terre nostre, agrauare, / disturbare uel detinere super predictis uel eorum aliquo a quibus eos enfranchimus et facimus franchos. / Quicumque autem contram hanc cartam nostram in aliquo ueniret, iram et indignationem nostram semper incurret. / Et insuper post illati dapnum factam restitutionem peitaret nobis sine omni remedio et excusa- / tione quingentos morabetinos pro pena. Datum Daroce VIIIº kalendas decembris, per manum Ferrarii notarius nostri / et mandato nostro, et ipsius scripta Albangario de Parietibus. Era Mª Cª [C] XLª nona. […].

           Traducción:

Sea de todos conocido que nos, Pedro, por la gracia de Dios rey de Aragón y conde de Barcelona, enfranquecemos y hacemos francos y libres e inmunes, para siempre, a vos nuestro querido comendador de la casa Hospitalaria de Molina y por vos a la casa Hospitalaria de Jerusalén y a los hermanos de la misma, todos los hombres que habitan y han de habitar en Torre de la Junta, con todas las cosas que poseen y han de poseer, de toda lezda, peaje, uso y portazgo, así como de toda costumbre antigua o nueva. Además, enfranquecemos y hacemos francos y totalmente ajenos de todo herbaje y carneraje y de su redención y demanda a todos los ganados, pequeños y grandes, de la misma casa Hospitalaria de Molina, donde y en el lugar que estén. Así, pues, que los mencionados hombres de Torre de la Junta y todos los ganados, pequeños y grandes, de la susodicha casa Hospitalaria de Molina, sean francos y libres y exentos de todo en el ir, volver y estar por toda nuestra tierra y donación, de todas y de cada una de las cosas que los enfranquecimos. Por tanto, ningún merino, herbajero, ni peajero, ni ningún hombre nuestro o ajeno se atreva o presuma nunca gravar, estorbar o detener, en cualquier lugar de nuestra tierra, a los referidos hombres de la Torre de la Junta, ni ninguna de sus cosas, ni tampoco a los ganados de la casa Hospitalaria de Molina, en relación con lo dicho o en alguna de las cosas de las que los enfranquecimos e hicimos francos. Quien quiera, pues, que contraviniere esta carta nuestra, merezca siempre nuestra ira e indignación, y más todavía, después de resarcir el daño, sin ningún remedio y excusa, nos pagará, como pena, quinientos maravedíes. Dado en Daroca, a 24 de noviembre, por manos de Ferrari, nuestro notario, y por nuestro mandato y el suyo escrita por Albangario de Paredes. Era de 1249.

ORIGEN DE LA YUNTA

Origen de La Yunta

Según la tradición oral, La Yunta es el resultado de la unión de tres asentamientos anteriores, situados en las inmediaciones de tres de sus actuales ermitas.

Origen del nombre de La Yunta

El documento más antiguo, que hemos localizado, que hable de La Yunta es la carta de privilegios otorgada en Daroca el 24 de noviembre de 1211, por el rey Pedro II de Aragón, el Católico (1196-1213). Es un año a recordar puesto que va a desdecir varias de las teorías al respecto del origen del nombre de La Yunta.

Son varias las hipótesis recogidas respecto al origen del nombre de La Yunta, pero es difícil saber cuál es la cierta, o la que más se aproxima a la realidad, así que únicamente podemos enumerarlas.

En su libro “Topónimos de la provincia de Guadalajara”, Eusebio Monge Molinero, sacerdote destinado a La Yunta en 1955, recoge tres teorías:

1- La tradición dice que deriva de “Junta”. En la Edad Media habrían existido tres poblados, denominados “las Sacradillas”, que coincidían con los emplazamientos de las ermitas de san Mancio, san Roque y san Gregorio. Cuando, en los siglos XIII o XIV, se fundó un convento (llamado del Barranco) de la Orden de San Juan de Jerusalén en el lugar donde hoy está el pueblo, las gentes de los tres poblados fueron trasladándose a vivir en torno a él, con lo que el pueblo se habría creado a partir de la unión o “junta” de dichos poblados.

2- El nombre podría derivar de la condición limítrofe de la zona, al ser lugar de unión entre Castilla y Aragón.

3- En la tercera hipótesis, Monge presenta la siguiente cita de Ramón Menéndez Pidal como posible origen del topónimo, quizá apelando a que los ejemplos utilizados empiezan por Yun-, igual que Yunta, y a que cerca del pueblo hay zonas húmedas con abundancia de juncos, planta que da nombre al paraje denominado “Las Juncadas”:

“Frente a la abundancia con formas con j, hallamos precisamente en Castilla la Nueva, Murcia y Andalucía algunos nombres con y, es decir, pronunciando la consonante como intervocálica, sin la mayor tensión articulatoria que suelen llevar las iniciales: YUNCOS (Toledo); YUNCO (Almería); YUNQUERA (también de Guadalajara), etc. según apeos del siglo XVI; y probablemente derivan de JUNCUS «el junco» = LA YUNTA (Guadalajara).”

Sin embargo, hay que tener en cuenta que, aunque tanto junco como yunta son palabras que proceden del latín, junco deriva de iuncus (junco), mientras que yunta lo hace de iunctus (junto).

Otro de los orígenes de la palabra más extendido por el boca a boca local, es la reunión o junta en el pueblo, de los monarcas de Castilla y Aragón. Varios autores mencionan también este supuesto acontecimiento:

Perruca afirma que “[…] Se llama La Yunta, por haberla tenido en esta villa los Reyes de Castilla y Aragón en tiempo de Alonso el Sabio.”[1]

Para López Beltrán, “Su nombre parece fue tomado por una reunión habida en él entre el rey Alfonso X de Castilla y Jaime I de Aragón.”[2]

Si hubo una reunión en La Yunta entre Alfonso X de Castilla y Jaime I de Aragón, tuvo que ser entre 1252 y 1276, años en los que coinciden en el trono ambos monarcas y, en ese caso, el topónimo no puede tener su origen en esa reunión, porque, para esas fechas, el pueblo ya tenía ese nombre, dado que su Carta de Privilegios está fechada en 1211, y en ella ya se habla de la “Torre de la Junta”.

Por su parte, Ranz Yubero[3] recoge otra hipótesis referente al lugar de confluencia de dos ríos:

“Corominas (1972 II, 125) expone, aplicado a la toponimia cuyana, que Las Juntas aluden a las confluencias de ríos; también Layna (1934, 6) manifiesta que Juntas es el punto de unión entre dos ríos. Este fenómeno geográfico se da en este topónimo, incluso Martínez Parrilla (1991, 91) dice que el río Cabrillas desemboca en el Tajo en el paraje llamado «las Juntas», entre Taravilla y Baños de Tajo.

            Teniendo en cuenta la hipótesis de Corominas, y el dato geográfico de Martínez Parrilla, parece que Yuntas indica la confluencia de ríos; según Mapa Provincial. Guadalajara (1990), junto a la localidad, en la Rambla del Campillo confluyen la Rambla Nueva de Beta[4] y la Rambla de Morenillo.”

 

[1] PERRUCA DÍAZ, Mariano: Historia de Molina y de su Noble y Muy Leal Señorío. Imprenta de “La Concordia”. Teruel, 1914. (pág. 90).

[2] LÓPEZ BELTRÁN, Juan José: Señorío de Molina, sus sexmas y pueblo de El Pedregal. Síntesis histórica de mi tierra. Edit. F. Doménech. Valencia, 1980. (p. 235).

[3] RANZ YUBERO, José Antonio: Toponimia mayor de Guadalajara. Diputación Provincial de Guadalajara. Guadalajara, 1996. (p. 286).

[4] En el libro dice Beta pero, probablemente, quiere decir Bétera.

Plaza del Ayuntamiento s/n,
19361 La Yunta, Guadalajara